40 ANIVERSARIO DEL CLUB
L. Fernando de la Sota

Este año nuestro Club de Opinión Encuentros, acaba de cumplir cuarenta años de existencia.

Cuarenta años, que para las personas adultas, y especialmente para los que en su día fundamos el Club, es casi una vida, por lo que hemos decidido celebrar este 40 aniversario y no esperar al 50.  Que es una cifra más redonda…por razones obvias…

 

Como también ocurre, con una empresa política como la nuestra, que nació con voluntad de encuentro y de entendimiento entre ideas y opiniones diferentes, y que a lo largo de estos años, ha ido contemplando, analizando y dando opinión, (con mayores o menores aciertos), sobre acontecimientos tan importantes para España y los españoles, como fueron, entre otros, la Transición de un régimen irrepetible, a otro de carácter democrático. El  nacimiento de una Constitución, votada y  aprobada por la mayoría de los españoles. Diferentes gobiernos, tanto de centro, como de derechas o de izquierdas.

 

Los brutales y sanguinarios ataques de la organización terrorista ETA, con más de ochocientos muertos y miles de familias destrozadas.

Y los posteriores actos también terroristas de fanáticos yihadistas salafistas. Asi como el  nacimiento de partidos políticos, que han ido desapareciendo, y la aparición de otros nuevos.

 

Hemos conocido políticos de diferentes ideologías, con aciertos y con errores, unos buenos otros regulares y otros malos, casos vergonzosos de corrupción,  hemos sufrido una crisis económica, que ha estado a punto de que nuestro país fuera intervenido por la Comunidad Europea, y de la que, afortunadamente, hemos ido saliendo y remontando, gracias a que teníamos un gobierno que se tomó las cosa en serio, y sobre todo, por el esfuerzo y sacrificio de todos los españoles.

 

Y ahora, nos enfrentamos al reto de defender la unidad de nuestra Patria, contra aquellos que, desde el fanatismo nacionalista y separatista por un lado, y por otro, por la grave dejación en sus funciones, de aquellos que juraron o prometieron  cumplir y hacer  cumplir las Leyes y no lo ha hecho. Y que amenazan con destruir el gigantesco esfuerzo, que generaciones de españoles, hemos hecho desde la guerra civil del año 36 del siglo pasado hasta nuestros días, para levantar una España, más unida en lo político, más próspera en lo económico y más justa en lo social,  ganándonos a pulso, una ordenada convivencia en paz.

 

Así mismo, también asistimos hoy, a un brutal ataque, perfectamente planificado y ejecutado, a los principios y valores morales, religiosos, éticos y patrióticos, que han ido cimentando a lo largo de los siglos, nuestra identidad, nuestra Historia y nuestra cultura.

 

Es costumbre, en estos tiempos, (equivocada y perversa costumbre a mi juicio), y no solo costumbre, sino  también exigencia e imposición, el que difuminemos, ocultemos, e incluso que neguemos o reneguemos de nuestro pasado.

Algo así, como que olvidemos o reneguemos de nuestros padres y nuestras madres,

de nuestras vivencias. y de la historia que hemos protagonizado desde niños, individual y colectivamente, para sumergirnos en   una especie de limbo, anodino y gaseoso.

 

Se pretende, que todo lo que ha ocurrido en España desde el año 1936 hasta el 76, quede congelado, o  su recuerdo demonizado.

 

Pero nosotros, nos negamos a esta sectaria maniobra. Porque resulta, que nosotros no tenemos nada que ocultar, ni tampoco nada de qué avergonzarnos. 

 

Nuestro Club, lo fundamos un grupo de españoles, (que después se ha ido renovando y ampliando con otros muchos), que no participamos en la guerra civil. Unos, porque éramos niños, y otros, porque ni siquiera habíamos nacido.

 

Pero sí vivimos en cambio, una larga y dura posguerra- Y la mayoría de nosotros, estuvimos voluntariamente  encuadrados, en el  Frente de Juventudes y en el SEU, mas tarde en la Oje,  organizaciones, en las que por encima de todo, aprendimos a amar a Dios a España, y a trabajar para conseguir una sociedad más justa. 

 

Y tuvimos a gala, el convivir juntos, hijos de los contendientes de ambos bandos, con los que, con igual ilusión, recorríamos nuestra geografía, (con los pueblos todavía humeantes por la batalla), encontrándonos con infinidad de españoles llevando luto, y con las heridas aún abiertas),

 

Y fuimos llevando la alegría y la esperanza de nuestras canciones, otra cosa no podíamos  ofrecerles, (en las que nadie puede encontrar, ni una sola estrofa de odio o de rencor).

 

También fuimos pioneros, en muchas de esas cosas, que parece  que se han descubierto ahora, como la conservación de la naturaleza y el amor a la montaña o el deporte. Y repoblamos bosques calcinados, y muchos niños del interior, descubrieron, o descubrimos, por primera vez el mar.

 

Y hasta hicimos la enriquecedora experiencia, de organizar campamentos con niños ciegos, en colaboración con la ONCE, - que por cierto, fue creada por aquellas fechas- , compartiendo con ellos las mismas tiendas de campaña y las mismas actividades.

 

Así como también, en otro aspecto, en la Escuela de formación profesional, Virgen de la Paloma de Madrid, se formaron cientos y cientos de aprendices y oficiales, en diferentes materias, que después se disputaban las empresas. 

 

Todo esto y mucho más, en una etapa de nuestra vida juvenil, de la que como os decía  antes, ni presumimos, ni ocultamos, ni nos avergonzamos.      

 

Y con todo este bagaje, empezamos nuestra andadura. 

 

 

Y a lo largo de estos cuarenta años, por nuestras conferencias, tertulias y mesas de debate, como esa de Encuentros en El Pardo que conocéis, han ido pasando más de dos centenares de invitados: Catedráticos, profesores, políticos, periodistas, escritores, y profesionales de toda clase. Incluidos ilustres miembros de las Fuerzas Armadas y de la Iglesia.

 

A todos ellos, representados por los que hoy, habéis querido compartir con nosotros esta comida, nuestro  más cordial  y sincero agradecimiento. 

 

Y también, para los que a lo largo de estos años, nos han ido dejando en el camino, unos fallecidos, y otros vencidos por la edad o la enfermedad que tenemos presentes, en nuestro recuerdo y oración.

 

Todos y cada uno de vosotros, nos han habéis expuesto vuestras ideas, y vuestras opiniones sobre diferentes temas, con absoluta libertad, y nosotros  hemos escuchado también con absoluto respeto, aunque a veces no las hayamos compartido totalmente, pero que, debatiéndolas, han ido enriquecido nuestro conocimiento e información.

 

Lo mismo ha ocurrido con nuestra revista Cuadernos de Encuentro, en la que hemos dado cobijo a otras ideas y opiniones, procurando que, aunque a veces discrepantes en los medios para conseguirlos, en las formas contingentes de cada momento y situación, prevalecieran, y fueran reflejo, de los fines y objetivos, que informan el espíritu de nuestro Club:

 

Que no son otros, que la defensa de la unidad de España y los españoles, (con reconocimiento y respeto para las diferentes peculiaridades  y características, de las regiones que la componen).

La defensa de la vida, desde su concepción. Los valores de la familia y el matrimonio. El que todos los españoles tengan los mismos derechos y obligaciones, residan donde residan, y a  vivir en libertad, sin más limitaciones, que aquellas que establecen las Leyes, que libremente nos hayamos dado. 

 

Pero tal vez, lo que más pueda diferenciar y legitimar la celebración de este aniversario, sea precisamente eso, nuestra propia  existencia. El haber cumplido estos cuarenta años, cuando tantos otros grupos y proyectos han ido desapareciendo.

Con la absoluta independencia que disfrutamos, por no deber, ni depender, de nada ni de nadie, defendiendo siempre las mismas ideas, Mirando al futuro, pero sin renunciar al pasado,

 

En muchas ocasiones poco comprendidos, e incluso con algunos riesgos, procurado siempre, sin perder firmeza en nuestras convicciones, y realizando  las necesarias críticas o denuncias en cada momento, pero orgullosos de no haber ahorrado esfuerzos, para intentar  que los españoles no volvamos a enfrentarnos violentamente de nuevo, ni volvamos a derramar sangre en discordias civiles.

 

Nosotros no tenemos que reconciliarnos con nadie, porque creemos que a nadie hemos ofendido ni despreciado. Porque no es nuestro estilo.

Y tampoco tenemos agravios atrasados. 

 Y los que pudiéramos tener, heredados de nuestros mayores, como creyentes, la mayoría los hemos olvidado o los hemos perdonado. Por eso creemos que estamos perfectamente legitimados para seguir nuestro camino, defendiendo nuestrs ideas, y propiciando en lo  posible, el respeto mutuo y el entendimiento  entre todos los españoles. Por lo menos otros cuarenta años…

 

Muchas gracias.